- Para el cubano DELGADO ir de experiencia en experiencia entre modelos operativos diferentes en orden a plasmar y materializar ideas y pensamientos no es nada difícil. Porque es un artista que ha asimilado tales medios de expresión con una gran clarividencia.
- Tal instrumentación y su hábil uso es la que le ha permitido y le permite afrontar con eficacia la manifestación de un élan plástico que ocupa espacios y concavidades a los que no es fácil llegar. Su relato parte de la angustia para desembocar en el éxtasis de la misma. Su existencialismo es pasión por buscarse en el destino de cada línea, de cada dibujo, de cada fermentación cromática.
- Toda su obra es suma interioridad y sus sueños logran manifestarse en todo aquello que es imposible e íntimo excepto la muerte, a la que acuesta de momento con el fin de perdurar en la creación de ese mundo que no acaba de entender.
Hay criaturas capaces de sufrir durante largas horas por no poder convertirse en el personaje de un cuadro o en la figura de un naipe de la baraja.
(Fernando Pessoa)
- El cubano HODELIN no refina su conglomerado pictórico, al contrario lo ensucia, le da capas y más capas, introduce dibujos, pequeñas figuras, ensombrece y aclara, hasta concebir una excitación y desesperación.
- Casi podríamos estar de acuerdo con K.Malevitch cuando escribe rabioso y dogmático que el arte plástico debe ser aniquilado en tanto que ejército imperialista. En las obras de este artista no hay tal fuerza devastadora pero sí una espontaneidad que da visibilidad a la idea de fuerza.
Los hay que son explotados por el mismo Dios y son profetas y santos en la vacuidad del mundo.
(Fernando Pessoa)
- K. Malevitch estaba muy seguro de que el artista debía sembrar la pintura de tal manera que el objeto desaparezca o sirva de suelo a la visibilidad de la misma. Pero el venezolano PATIÑO parece como si se planteara en su hacer solamente el vómito de sangre y no tuviera otro pensamiento.
- Hay en sus obras un expresionismo sombrío de rompe y rasga que, según el furor se va aplacando, el gesto se va moderando y atendiendo a las vicisitudes cromáticas, a que su magma se esfuerce más en serlo que en derivarlo hacia otras cuestiones.
- De todos modos se producen rebeliones, saturaciones e intensidades por el hecho de que el gesto no se apaga, se rehace constantemente y continúa con el delirio con la misma fe que al principio.
Viviendo de nosotros mismos, nos jibarizamos, puesto que el hombre completo es el hombre que se ignora.
(Fernando Pessoa)
- La sabiduría plástica salvaje del venezolano BORGES ha expuesto con el virtuosismo que requería esa suma crueldad de unos retratos que quizás son felices en su propio infierno y lo están utilizando para que los represente tal como son ahora.
- La mayoría de los hombres son otros hombres, decía Oscar Wilde, y probablemente lo que quiso señalar era que en realidad eran monstruos tal como aquí, en estas obras, los vemos. Si nos aterran y fascinan es porque el autor, tanto en su sentido cromático como en su magistral dibujo, así quiso mostrarlos para no enfrentarse con ellos.
- Si por un lado entran claramente en el ámbito del expresionismo, por el otro son todo una filosofía visionaria que va en pos del apocalipsis sin otros apoyos que la lectura del mundo, que la tragedia diaria y la muerte.
La mayoría de los hombres vive con espontaneidad una vida ficticia y ajena.
(Fernando Pessoa)
- Malevitch era muy categórico, además de entusiasta de lo que él creía que era la verdadera dimensión de la pintura, por lo que repetía una y otra vez que la superficie coloreada es la forma de la vida real. El tema matará siempre el color y no le apreciaremos.
- Pues bien, el americano BELSCHNER proyecta su abstracción superponiendo distintas capas con diferente acentuación, como si unas fuesen más sosegadas y otras más impacientes. Adolecen de forma o le es indiferente poseerlas por cuanto ellas mismas no tienen la intención de construirlas, sino de extenderse, fragmentarse, moverse, en un baile sin fin.
- Lo mismo pueden ser mapas ficticios perecederos y efímeros, líquidos, acuosos, casi transparentes. O meras masas pictóricas que se encuentran libres y disfrutando del caos que ellas mismas provocan. Pero son insinuantes y tienen un cerebro que las hace flotar.
Desde que hablo de imágenes, quizás tentado de condenar el abuso que hago de ellas, me nacen más imágenes.
(Fernando Pessoa)
- La americana STEIR nos lleva a un juego de percepciones y simulaciones que nos depara una atracción inmediata. La fuerza que emanan esas cascadas, su luz, su color se incardinan en una suave aura de melancolía, en una poesía cósmica en cuya significación se presiente un culto vernáculo.
- En la actualidad la materia es más que lo que es y representa, se desnaturaliza por el autor para alcanzar la perfecta simulación e ilusión. Así este quehacer formalizado configura una dimensión cuya naturaleza plástica abarca insólitas visiones.
- Y además, en un momento dado, es como una proyección que parece que está dentro de nuestro entorno más cercano, sintonizando con la reacción de nuestra presencia y agarrando la mirada para quedarse allí definitivamente.
Entrecruzando la realidad ya despojada de materia con un inmaterial absoluto.
(Fernando Pessoa9
- Se ha dicho que la pintura no es nada si no arremete contra la arquitectura del cuerpo humano, en este caso, contra su testuz, para que solamente exteriorice y se cubra con la sustancia más empastada y cromática.
- El oscense VICÉN quiere demostrar en cada una de sus obras la ambigüedad de proceder mediante sucesivas destrucciones (Bataille) y al mismo tiempo plasmar otros significantes constructivos.
- Pero todo lo corrosivo que hay en lo primero continúa en lo segundo, porque la naturaleza humana tiene esa connotación como forma de apropiarse, a través de la pintura, de una identidad elemental con la visibilidad de un color que ocupa con gran viveza y determinación su espacio en orden a suplantarla.
Quiero, quiero demasiado a la vida para que pueda desear que se vaya, pero deseo demasiado el no vivir para tener sobre la vida un anhelo demasiado importuno.
(Fernando Pessoa)